lunes, 3 de enero de 2011

Carreras sin carretera

No recordaba bien los días pasados, solo que se había levantado como cada mañana y que ahora, ya de noche y tras un rutinario día más aquella voz no la abandonaba.
Esta vez no podrás escapar de mí... Al fin...llegó tú hora.
Una sombra del espejo que parecía querer alcanzarla, ya reconocida por tantos anteriores intentos infructuosos.Salir corriendo parecía la mejor opción pero misteriosamente las persianas de las ventanas del pasillo se iban deslizando solas, aislándola del mundo,dejándola en penumbra ante su suerte.
Las escaleras del patio,vecinos asomados en las puertas,una salvación momentánea,no solía atacar ante testigos.Cuentas tu problema,el fin de una larga lucha, debido seguramente a una inminente derrota y te ofrecen un rayo de esperanza.
Tatuate una moto,una conocida lo hizo y funcionó...a mi ya no me quedan pero Buckler suele tener de las que necesitas.
Y vas y lo buscas,y entras en tiendas desérticas donde de pronto ya es día y te pierdes por los parques y la luz se filtra por todas partes,pero no logras tu meta y acabas en una calle sin salida junto el motivo de tu carrera.Y tras una breve conversación te despiertas...y ya no sabes si ocurrió de verdad o fue una pesadilla.

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