Estoy harta del ruido de los tacones,tanto que apuñalaría mil almohadas y haría que lloviesen plumas por las ventanas. También del ruido que hace el pomo de la puerta cada vez que entras para hablar, sacarme de quicio e irte, tengo ganas de llegar a una casa para vivir en el último piso y vivir junto a la Luna y el gato. Tal vez podría sacar la escoba y aterrizar en alguna estrella por algunos años.Pero por ahora es imposible, necesitaría caros permisos y el dinero que me dan por vender mis sueños no alcanza ni para pedir un préstamo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario