Ajena a todo doy vueltas por el garaje sosteniendo una botella de limón mientras disfruto del aire gelido que por desgracia no habita en la casa. No se puede salir afuera por culpa del bochorno y me siento encerrada. Pronto llaman para conseguir la botella y debemos abandonar este lugar para volver a la realidad. Otra vez el calor y la intranquilidad vuelven.
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